La importancia de realizar el cierre contable tan pronto como sea posible

Una contabilidad fiel y actualizada permite reflejar una visión objetiva de la realidad económico-financiera de la empresa. Por ello, es vital cerrar el año contable correctamente a la mayor brevedad posible.
Una vez pasado el 31 de diciembre, dedicar tiempo, pensamientos y esfuerzos al año anterior resta energías y capacidad para afrontar lo que viene. En los casos en los que existe este retraso, el primer mes del año siguiente se dedica a hacer lo justo para presentar los impuestos trimestrales (básicamente IVA e IRPF) y las declaraciones informativas.

Como consecuencia, quedan pendientes saldos bancarios sin conciliar, saldos deudores o acreedores que inflan el balance sin saber si son correctos o no… en definitiva, una imagen de la empresa que puede no corresponderse en nada a la de la realidad. En algunos casos, puede que el cierre contable definitivo se demore incluso hasta el mes de julio, periodo en el cual se exige presentar las cuentas anuales.

Un cierre contable, analizado, trabajado y presentable ante terceros, debe ser el punto final a un ejercicio pasado y el inicio de la toma de decisiones futuras, ya que si los empresarios, directivos, comerciales, etc. que aún están preocupándose del cierre contable del ejercicio pasado, no tienen puestos los cinco sentidos en el negocio presente y el futuro.

Llegados a este punto en el que hemos dejado clara la importancia de realizar el cierre contable en el momento preciso, pasaremos a detallar las herramientas que necesita el contable para llevar este cometido a buen fin.

  • Documentación sobre los hechos contables ocurridos: es útil apremiar desde ya a los proveedores y acreedores sobre la necesidad de disponer de las facturas de diciembre en los primeros días de enero. De las que no se disponga para el día fijado para el cierre se puede registrar una provisión.
  • Idea clara del objetivo. Aunque es una parte subjetiva, existen diversos criterios contables para registrar un mismo hecho, por lo que tener claros los conceptos que deseamos reflejar es fundamental.
  • Conocer con anticipación el objetivo de resultado y fondo de maniobra: permitirá estudiar las alternativas contables previstas por el PGC -y aceptadas fiscalmente- para lograr lo planteado sin incorrecciones ni riesgos.
  • Software adecuado: disponer de herramientas que permitan la importación de asientos, facturas, extractos bancarios, etcétera, permite que el contable deba dedicar menos tiempo a tareas mecánicas y repetitivas y más a la supervisión, control y análisis de la información contable.

 

Finalmente, la figura del asesor fiscal es conveniente, siendo importante tener una reunión con él antes de finalizar el ejercicio para plantearle los objetivos de cierre de la dirección y que colabore en la búsqueda de alternativas contables y fiscales que permitan dar con las alternativas más adecuadas para lograrlos.

 

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